martes, 18 de junio de 2013

El espectador activo y pasivo en Holy Motors y Tabú



Se trata de una actitud frente al "producto cultural", un producto que es arrojado al espectador y frente al cual tenemos dos opciones: pasividad o actividad. En Holy Motors (Leos Carax, 2012) el propio Leos Carax irrumpe en una sala de cine plagada de espectadores dormidos, mientras un perro y un niño desnudo recorren los pasillos de la sala.

Escena de la película Holy Motors

¿Se duermen los espectadores porque les aburre lo que ven en la pantalla?, ¿están esperando a que alguien o algo les despierte?. Sujetos al bombardeo del cine de masas, a su propaganda consumista e ideológica, el espectador experimenta un vacío, se duerme porque no hay nada delante de él. 

En Tabú (Miguel Gomes, 2011) sólo hay un espectador, paradójicamente despierto, con los ojos muy abiertos, más libre que el anterior pues es capaz de discernir los posibles sentidos de lo que se presenta en pantalla. Se trata de una disposición reflexiva y crítica, frente al letargo de una inactividad total en la que el cine de masas sumerge a la sociedad.

Escena de la película Tabu

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