viernes, 16 de mayo de 2014

El papel de la crítica cinematográfica

Más de una vez he recibido miradas avinagradas y escupitajos venenosos tras afirmar: "Señores, el cine ha muerto". Evidentemente se trata de un intento de expresar de manera metafórica el cambio que se produjo en el cine rondando los 60's. Al principio, el cine escapó a las garras de los grandes monopolios, !tan siquiera era considerado arte!, pero tras varias décadas prácticamente todos los medios de producción y distribución estaban ya en manos de los ricos y poderosos. Curiosamente en el teatro ocurrió lo contrario, liberándose de las manos de la burguesía para atender al verdadero sujeto, la sociedad. De esa forma la obra El Público (Lorca, 1930) no pudo ser estrenada hasta muchas décadas después. No resultaba aconsejable plantarse en un teatro de Madrid atestado de ricos y espetarles: esto no debería ser para vosotros... ¡imbéciles!.

Aquellos críticos que no repudiaron al cine en sus primeros momentos de vida y supieron ver las posibilidades que abarcaba el cinematógrafo, rápido comprendieron su papel liberador para la sociedad. Esto se conseguiría a través de una crítica a la misma sociedad, a sus vicios, sus problemas o sus pecados. Sin embargo, tras los 60's se comenzó a achacar al cine de Hollywood un excesivo impulso ideológico, coincidiendo además con el auge de la Nouvelle Vague. Ese excesivo afán por transmitir una ideología determinada venía impulsado por el certero conocimiento del papel que jugarían los medios de comunicación en el futuro de la sociedad. Es necesario comprender que, si bien las personas que trabajan haciendo cine pueden tener diferentes motivaciones e intenciones a la hora de crear una película, éstos están condicionados por factores económicos y políticos. Ese cine que existe por y para la sociedad resulta difícil de encontrar a día de hoy, siendo necesario cavar muy hondo entre productos que no nos cuentan nada y cuyo fin es simplemente recaudar una buena caja a final de año. El verdadero problema surge cuando pensamos que una película es arbitraria, sin intenciones, cuando resulta todo lo contrario. La crítica de cine ha de ayudar a la sociedad a comprender el funcionamiento de esta industria.

Las películas elegidas para ocupar llamativas posiciones en las carteleras de cine, espacios televisivos y listas de "mejores películas" en periódicos, revistas e internet, no son arbitrarias. Banalizan todo lo que tocan, nos bombardean con tales cantidades de información de manera que ya no somos capaces de prestar atención a las cosas verdaderamente importantes. Si prestamos atención a esto, el género con más éxito entre la sociedad es el de las películas de acción y/o aventuras; movimientos rápidos de cámara y personajes, explosiones y frases sueltas, diálogos que no dicen nada... el espectador ya no es capaz de visualizar una escena estática, silenciosa, de prestar atención a los pequeños detalles que lo dicen todo. Esto tiene que ver con la capacidad de recepción de información del ser humano y no sólo es aplicable al cine, sino a cualquier tipo de información que circula a través de los medios. Bajo esta premisa, pocas películas dicen algo.

Portada de la revista Cahiers du cinema, con Alfred Hitchcock¿Cual es el papel de la crítica de cine ante esta situación?. Bueno, lo que vemos principalmente en todos los medios se trata de la llamada "crítica idealista" que, consciente o inconscientemente, colabora directamente con la difusión y triunfo de este tipo de cine, el cine banal. Ya Cahiers du cinéma practicó este tipo de crítica durante algunos años aunque, afortunadamente, cambiaría con el paso del tiempo.



[...el gran mal de la película es que Nolan es consciente de las limitaciones de un numeroso sector del público, lo cual le llevó a excederse a la hora de dar explicaciones sobre lo que pasa en pantalla. Este es uno de los problemas que Nolan empezó a desarrollar, pero de forma mucho menos pronunciada (y molesta), en el caso de ‘El Caballero Oscuro’. Por mi parte, no me molesta tanto que en su primera hora nos expliquen varias veces los mecanismos de la creación de los sueños y qué hacer para meterse en ellos y modificarlos ...] 

Esto es un ejemplo de lo que se podría llamar crítica idealista, que no nos cuenta nada importante, que no es útil para la sociedad sino todo lo contrario, contribuye a afianzar lo banal.

La crítica de cine ha de ser, ante todo, responsable. Ha de servir a la sociedad como una herramienta que luche contra quien pretende oprimir, censurar, dominar y privar de libertad al ciudadano. Ha de activar nuestra mente para que podamos pensar por nosotros mismos.

Me gustaría terminar con una cita de  Gérard Lenne:

Hemos creído en el cine. Lo hemos amado. Incluso creíamos encontrar en él, 
con el sueño y la poesía, las armas de una subversiva liberación. Hemos sido 
engañados. (Lenne 1971)

Bibliografía.

-Bourdieu, Pierre (2005). Sobre la televisión. Barcelona, Anagrama.
-Carlson, Marvin (2005). Performance. Unha introducción crítica. Vigo, Galaxia.
-Ledo, Margarita (2004). Del Cine-Ojo a Dogma 95. Paseo por el amor y la muerte del 
cinematógrafo documental. Barcelona, Paidós.
-Lenne, Gérard (1971). La muerte del cine. Film/Revolución. Barcelona, Anagrama.
-Rosenbaum y Martin (2010). Mutaciones del cine contemporáneo. Madrid, Errata
Naturae.
-Squire, Jason E. (2013). Todo sobre el negocio del cine. Madrid, T&b.


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