miércoles, 4 de junio de 2014

La Abadía del Crimen o: de como ha cambiado el contexto de las cosas

Para muchos La Abadía del Crimen es un videojuego muy conocido, para otros no, a los que quizá les diga más el título El Nombre de la Rosa, novela en la que se basa. Producido en 1987 por Paco Menéndez, es un juego que siempre ha recibido un buen trato por parte de la crítica española (en parte por ser producto español, hay que decir la verdad también). 

Hay un artículo en Meristation que habla en detalle sobre el autor, su carrera y su obra, por lo que no nos centraremos aquí en ello. Lo cierto es que La Abadía del Crimen (o mejor dicho, su proceso de producción) nos ilustra claramente los cambios que se han producido en las últimas décadas dentro del mundo del entretenimiento, las adaptaciones, remediaciones y demás.

En el momento de su producción, se contactó con Umberto Eco para poder hacer una versión oficial de su novela, pudiendo así adoptar no sólo parte de su contenido sino también el título El Nombre de la Rosa. No obstante, el autor o su representante no consintieron en que se empleara el título del libro para el videojuego. El libro se publicó por primera vez en italiano en 1980, al español en 1982 y  al inglés en 1983. La conocida adaptación de cine fue producida en 1986, de la mano de Jean-Jacques Annaud y con Sean Connery (Baskerville) y Chistian Slater (Adso) como principales actores.

Portada de la Abadía del Crimen 1987

Por aquel entonces el mundo de los videojuegos no había experimentado todavía su gran "boom". Si había tenido grandes momentos y un desarrollo plagado de subidas y bajadas, pero no fue hasta principios de los 90 en que las video consolas llegaron a manos del "pueblo llano". Los precios habían bajado considerablemente y muchas compañías se hacían cargo de la fabricación de videojuegos (más adelante esta industria caería en las manos de dos o tres grandes compañías). ¿Y dónde nos encontramos ahora?, pues en la era de Internet y los videojuegos.

Hoy, probablemente Umberto Eco no habría dudado en ceder parte de los derechos para la producción de La Abadía del Crimen, a sabiendas de que un videojuego es un elemento muy importante de la sociedad actual. La industria ha cambiado mucho y ahora resulta un tanto reduccionista hablar sobre un libro o una película sin mencionar su contexto y sus adaptaciones. Es recomendable analizar los productos culturales actuales como un conjunto y de esta manera tener un mejor conocimiento de los mismos, de sus intenciones, objetivos y razón de ser (que en algunos casos ni existe).

¿Qué habría podido ser El Nombre de la Rosa si hubiera sido creado este año?,  manteniendo la hipótesis de que la industria hubiera puesto los ojos en este libro y que su autor hubiera cedido a la venta de sus derechos (si Tolkien levantara la cabeza le hubiera dado una bofetada a más de uno por haber creado algo tan infame como la adaptación cinematográfica de El Hobit). Bueno sin duda hubiéramos visto varias adaptaciones a videojuego (con los derechos de la novela), alguna novela gráfica, una película (esta vez infame), un libro de ilustraciones sobre la película, otro videojuego con los derechos de la película, novela gráfica, llaveros emulando un libro envenenado y por último, y no por ello menos importante, una serie de HBO con todo lo que ello conlleva.

El mundo de los videojuegos y del cine (en su contexto más globalizador) ha cambiado tanto que los procesos de producción y comercialización poseen ahora nuevas estructuras y han llegado a invertir el orden de las cosas. Es decir, muchas veces no es ya el libro el que hace el videojuego, la película o el comic, sino al revés. Toda esta serie de adaptaciones y remediaciones crean un contexto que normalmente es olvidado por la crítica, mayormente limitada a dar una inútil descripción de un elemento como puede ser un videojuego.

Es tan importante tener en cuenta este contexto  hasta tal punto que los escritores pueden llegar a modificar su obra en función de la opinión pública que esta maquinaria es capaz de propiciar


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