jueves, 17 de diciembre de 2015

García Márquez y el periodismo que hace falta


Quizá corren tiempos veloces, en los que apenas somos capaces de asimilar un pequeño porcentaje de la información que se emite hacia nosotros. En televisión, escuchamos al presentador del telediario dedicar treinta segundos a la aprobación del TTIP. En los periódicos, digitales e impresos, los periodistas rellenan con noticias cientos de titulares al día. Una situación muy distinta de la que vivió el literato y también periodista Gabriel García Márquez en los años 50.
¿Es posible realmente conocer algo en el panorama informativo actual o simplemente sufrimos una indiscriminada saturación de banal y homogénea información?. Además de dejarnos varias de las más grandes obras de la literatura escrita en lengua castellana, Gabriel García Márquez fue uno de esos periodistas – incansables e insaciables – para los que informar y conocer el mundo estaba por encima de muchas otras cosas; vocación que merecía su sacrificio. El primero de ellos, el exilio.
Justo en frente de la Sorbona, en París, encontramos un hotel que no nos dice gran cosa por su nombre; Hôtel des 3 Colléges. Sin embargo, y sufriendo el ansia que nos impulsa a renombrar las cosas, podríamos llamarlo también Hotel de Flandre, nombre que conservó hasta 1984 y que fue miserable residencia para Gabriel García Márquez en aquellos años en los que el dinero apenas le alcanzaba para comer, entre 1955 y 1958. Fue quizá el estómago vacío un buen contexto para idear ‘El Coronel no tiene quien le escriba’ en aquella habitación en la que escribía hasta que pasaba el camión de la basura casi al amanecer.
"El relato de un náufrago", novela periodística por entregas
La ira del gobierno colombiano, tras la publicación de la última parte de ‘El relato de un náufrago’, y la posibilidad de asumir el rol de corresponsal en Europa del periódico para el que trabajaba en su tierra natal – El Espectador- fueron cómplices en la misión de enviar al periodista a París. Pues García Márquez fue, ante todo y sobre todo, periodista. Y así lo dijo durante toda su vida, incluso refieriéndose a su obra literaria como fruto del periodismo que ejercía, “la mejor profesión del mundo” y aquella que le enseñó a escribir.
Son quizá las causas de ese exilio en París y la misma acción de su marcha de Colombia las que nos vendría muy bien recordar en tiempos como los que corren, en donde la información periodística está en gran medida supeditada a un férreo control ideológico y en donde la repercusión de la exclusiva y el titular corroen la calidad de la noticia y la labor del periodista. Es ‘El relato de un náufrago’ una novela periodística publicada por entregas en El Espectador de Bogotá, a través de la cual Gabriel García Márquez narró la historia de un náufrago, Velasco, que cayó al mar desde el barco militar Caldas por la sobrecarga de contrabando que el buque llevaba.
El gobierno del dictador colombiano Pinilla nombró como causante de tal acontecimiento a una tormenta que nunca existió y designó a Velasco héroe, tras haber sobrevivido el marino a diez días en el mar. Fue Márquez, al final de su relato por entregas, el que descubrió al público qué causa había originado la caída al mar de ocho personas y el naufragio del héroe –único superviviente-, publicación que le costó el exilio y muchos problemas al periódico para el que escribía.
Así, el periodista y escritor colombiano nos recuerda con esa novelilla la importancia de unaprofesión de grandes responsabilidades. Parece hoy que el periodista anda a carreras como perdiendo el tren de las ocho y media, sacando titulares y exclusivas ante las órdenes de aquellos que solamente buscan dar cantidades de información en negrilla y letra grande, peroperdiendo la calidad de los contenidos una vez pasamos del titular, olvidando en un cajón la reflexión e investigación propias de la profesión. La pasión por informar más que por informarse se diluye en la carrera por ver quién saca la noticia más rápido, sin importar quién la da mejor.
Quizá fruto de la era en la que vivimos, es la primacía del titular sobre el contenido, del bombardeo incesante de primicias que solo suponen un flash de la realidad porque ya no tenemos tiempo para sentarnos a leer el periódico, sino que ojeamos los titulares mientras tomamos el café en el bar de enfrente. Si los medios son creadores y artífices de opinión pública, los bares son el lugar en que esa opinión artificial primero se manifiesta y se consolida como tal.
García Márquez, como muchos otros grandes periodistas del siglo XX, no tuvo una escuela de periodismo en la que aprender el oficio. Hoy disponemos de carreras y másteres que forman periodistas en aulas, atendiendo a clases magistrales y alejándolos de la mejor escuela del mundo –la vida– que les lleva a construir una barrera con respecto a la realidad en la que viven. Sufrimos de titulitis tanto como de titulares.
garcia marquez periodista

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miércoles, 14 de octubre de 2015

Orlando, de Virginia Woolf; una muy breve impresión

Se podrían decir muchas cosas sobre esta novela de Virginia Woolf, Orlando, de la cual dicen es la más fácil de leer. Lamentablemente de momento no puedo comparar con otras de sus novelas pues es la primera que ha caído en mis manos, y no por causas del azar, sino por continuar con la búsqueda del realismo mágico cada vez más atrás en el tiempo. 

Recomiendo, ante todo, no leer la trasera del libro (en caso de tenerla), pues el resumen de la obra evita el placer del descubrimiento de los acontecimientos. No voy a hablar del argumento, pero sí me gustaría comentar, y siguiendo la línea de mi anterior artículo - de Cien Años de Soledad a un siglo de luz- , que accedí a esta novela siguiendo en cierto modo la lectura de Márquez de la generación perdida y de algunos modernistas, con la intención de llegar a comprender mejor el llamado realismo mágico. Dicha perspectiva literaria o técnica, por llamarlo así, tuvo gran éxito en Latinoamerica, sobre todo con el Boom, aunque no debemos restringir su cultivo a esta región del mundo. Así podemos encontrar importantes obras mágico realistas en regiones muy dispares como son Nigeria (Ben Okri), el Tibet (Tashi Dawa), Inglaterra (Salman Rushdie) y muchos otros lugares y escritores. En general, podríamos decir que se trata de una herramienta de expresión que permite hablar de una manera bastante eficaz de procesos de descolonización, entre otras cosas.

Pero no me entretendré en ese otro asunto, que es el realismo mágico por el mundo, al menos no aquí. Explicar qué es el realismo mágico no es tarea sencilla, incluso para los académicos, que todavía debaten entre sí sobre su misma existencia, o qué es y qué no es (ver Slemon 1986). En Orlando, publicado por Virginia Woolf en 1928, encuentro el claro ejemplo de la sensación causada por el realismo mágico, ese hecho completamente mágico y ficcional, que ni los personajes, ni el escritor, ni el mismo lector consideran como tal, sino que permiten que la obra fluya con sus significados, que es lo que definiría la diferencia entre fantasía y realismo mágico en Orlando. Porque al final, en mi caso, la búsqueda del realismo mágico se define como una persecución de sensaciones. Curiosamente, encuentro en esta novela un uso similar, y al mismo tiempo muy diferente, del realismo mágico al de aquellas otras que intentan enfrentar o mimetizar dos mundos diferentes. Ese enfrentamiento suele producirse entre el mundo cotidiano y tradicional y el progreso, se busca un lugar en el que poder presentar dos realidades diferentes (colonizado y colonizador)´, un espacio en el medio de dos mundos. En Orlando se presenta también un espacio en el centro, en este caso de la dualidad entre hombre y mujer.

Muchos críticos sostienen que no es posible hablar de realismo mágico en la obra de Virginia Woolf porque ese género literario fue creado más tarde. Pues parece que tienen antecedentes. No solamente nos encontramos con la dualidad sexual en la obra sino también con una rotura del marco temporal sin explicación dada ni necesitada. Lo mágico se convierte en real perdiendo cualquier vínculo con la fantasía.

La novela no solo sorprende por la forma, sino también por ser depósito de numerosas y brillantes críticas a la sociedad, por la maestría de la ironía y por transmitir tan humildemente las sensaciones y los pensamientos del protagonista.

orlando virginia woolf 1992

En la fotografía, Tilda Wilson interpretando a Orlando, en el filme producido por Sally Potter en 1992. Si bien he dado ciertas claves sobre la obra, espero haberlo hecho con el suficiente tiento como para no desbaratar sorpresas en la lectura.
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lunes, 21 de septiembre de 2015

De cien años de soledad a un siglo de luz: el orden de las cosas

Siempre me sorprenderá la relevancia del orden de las cosas. Quizá para un matemático sea lo mismo 1+2 que 2+1, para un habitante de las letras, la diferencia es enorme. Mi aproximación a Alejo Carpentier se sucedió tras la lectura de un par de libros y unos cuantos relatos de Márquez, más en concreto, Cien Años de Soledad y El Coronel no tiene quien le escriba. Los relatos, varios.

Buscaba, si acaso, algo que me acercase a otra visión -o versión- del realismo mágico latinoamericano, en las obras de aquel escritor que primero mencionó el término (lo real maravilloso). Tenía la esperanza de encontrar algo, quizá primigenio, que me llevase a una comprensión más profunda de esa manera de ver las cosas que llamamos realismo mágico. No lo encontré en El Siglo de las Luces. Al comienzo, cuando se narra el "acomodamiento" de Sofía, Carlos y Esteban tras el fallecimiento del padre de los dos primeros, me pareció discernir algo, un cosquilleo nada más, para más adelante comprobar (tras la llegada de Victor Hughes) que se trataba de una novela histórica que no me daría lo que buscaba en un principio, que sí otras cosas que uno busca y no espera encontrar. Aún así, me ha parecido una de las novelas más inspiradoras que haya leído y tengo, ahora, una visión diferente de la Revolución -y muchas más preguntas-.

Sin afán de internarme en los entresijos de El Siglo de las Luces, sí quiero expresar la importancia de no haber hecho la lectura al revés. ¿Qué hubiera pasado si hubiese leído esta novela antes que las de Márquez? Para empezar, sin duda mi predisposición y postura habrían sido muy diferentes, llevando a prestar atención a otras cosas . Recuerdo que ojeaba el primer cuarto de libro impaciente por encontrar esos rastros que yo mismo me había inventado. Las innumerables lecturas de una obra es una de las características de la literatura que me mantendrá por siempre como fiel seguidor e incansable lector, lo cual me recuerda que soy mucho mejor lector que escritor (ya expresaba Virginia Woolf las dificultades de la tarea de escribir en su Orlando). Me intriga qué puede ocurrir en una nueva lectura de Cien Años de Soledad tras haber concluido Pedro Páramo.

Así, mis lecturas me presentan constantemente la inquietud de pensar que no he leído antes lo que debiera. Algo peor sucede con aquellas obras de las cuales he escuchado hablar, de aquellas que Borjes, Wordsworth o Coleridge han hecho algún comentario o aquellas otras que he estudiado en algún Oxford Companion y de las que, quizás, me haya perdido para siempre una lectura inocente y sincera, manchada y evitada por un conocimiento previo que me previno de maravillosas sorpresas y sensaciones. 

Me gustaría, ahora, no haber nunca leído en clase Macbeth ni saber si quiera quien era Shakespeare, sino encontrarlo en el estante de libros de mi abuelo, en donde él guardaba algunos ejemplares que regalaba el periódico y que nunca leyó.

explosion en una catedral
Explosión en una catedral



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jueves, 4 de junio de 2015

La Steadicam en el cine: Russian Ark

El brazo que mueve la cámara


ENTRADILLA: Acostumbrados a la sucesión rápida de información, a las escenas con docenas de cortes y saltos de planos, los espectadores del siglo XXI siguen maravillándose con esas escenas en las que la cámara sigue a los personajes sin pestañear; los planos secuencia. Una herramienta que destaca por encima de las demás en la filmación de estas escenas es la conocida Steadicam, protagonista en gran parte de la historia del cine y empleada por los más grandes directores.
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Seguramente, si uno menciona películas como The shining (El Resplandor, 1980), Goodfellas (1990) u Oldboy (2003), nos vengan a la mente tres escenas respectivas de cada una de esas tres películas; la escena del triciclo, la entrada al club Copacabana y Dae-Su luchando en el pasillo, respectivamente. Quizá no nos hayamos dado cuenta, pero estas escenas tan memorables de dichos filmes son planos secuencia. Este tipo de plano es una escena larga, muy dilatada en el tiempo, sin ningún corte de cámara que introduce al espectador dentro de la película y capta su atención, pues la cámara nos coge de la mano y nos lleva de paseo por el escenario.

goodfellas copacabana


Son diversos los directores amantes de los planos secuencia, como Scorsese, Hitchcock, Berlanga o Jacques Rivette. Sin embargo, es una técnica complicada, pues los actores y el equipo fílmico han de coordinarse para rodar una escena larga que no debe sufrir interrupciones. Éste ha de ser de toma única, y si algo sale mal hay que volver a empezar. Este tipo de escenas suelen estar rodadas con una Steadicam, una cámara sujeta mediante un arnés al operador que la maneja. Así, en The shining de Stanley Kubrick, el espectador se mimetiza con Garret Brown, el operador de Steadicam que sigue al niño montado en su triciclo a través de los pasillos del hotel, hasta culminar en una escena de horror clásico con la visualización de las dos gemelas al final del recorrido. En Goodfellas somos Larry McConkey, el operador al cargo de filmar la entrada de Ray Liotta y su acompañante en el Copacabana, circulando por diversos pasillos y estancias interiores del club, hasta terminar sentados en una mesa improvisada.

The Shinning triciclo
The Shinning (1980)
Especialmente en la película de Scorsese, vemos cómo se puede dividir la realidad en diferentes capas y momentos, cómo el ojo sigue un punto determinado alrededor del cual suceden muchas cosas, pero éstas quedan atrás en favor del objetivo del director. Son precisamente estas diferentes capas, el “tiempo real” de estas filmaciones o la idoneidad de este tipo de cámara para filmar el punto de vista subjetivo, las características que convierten a estas escenas en auténticos objetos de culto en el cine.

Durante muchos años, este tipo de escenas nos maravillaban por su duración y complejidad: el comienzo de Touch of Evil (1958)  de Orson Wells, el recorrido de Travolta y Jackson a través de los pasillos del apartamento en Pulp Fiction (1994), Rope (1948) de Hitchcock, Werckmeister Harmonies (2000) de Béla Tarr o Boogie Nights (1997) de Anderson, hasta que llegó Russian Ark (2002). Esta película dirigida por Alexander Sokurov está filmada  en una sola toma, por el operador de Streadicam Tilman Buttner, y tiene una duración de 96 minutos sin ningún tipo de corte.

Tillman Buttner con su Steadicam
Tillman Buttner con su Steadicam
Russian Ark está rodada íntegramente en el Hermitage Museum, el antiguo Palacio de Invierno de San Petersburgo. En ella, un narrador sin nombre vaga por los rincones del palacio, a través de cuyos ojos, la cámara de 35 kg sujetada por el arnés de Buttner, nos encontramos con diferentes personajes, ficticios y reales, a lo largo de 300 años de la historia de Rusia en una superposición de flashbacks sin precedentes. Así,  este narrador pone en nuestro conocimiento que murió en un accidente, y es acompañado por otro personaje, el Marquis de Custine, un viajero francés del siglo XIX que le guía por el lugar y que también ha sido llamado del mundo de los muertos. Estos dos personajes dialogan continuamente a lo largo de sus paseos por el palacio, interactuando a veces con otros personajes y llegando a romper la cuarta pared, para volverla a reconstruir.

Los planos secuencia han sido vistos por los directores como el efecto de máxima realidad, un flujo no interrumpido de eventos reales desarrollados dentro del propio contexto ficcional de la película. Sokurov maneja el tiempo a la perfección, preparando la ejecución de numerosos eventos que tienen lugar en el palacio, una producción teatral, una recepción diplomática, una orquesta o cientos de extras esperando el preciso momento en que Buttner llegue con su Steadicam.

Steadicam siguiendo al Marquis de Custine en Russian Ark (2002)
Steadicam siguiendo al Marquis de Custine en Russian Ark (2002)
Russian Ark revisa el contexto Europa-Rusia a través del francés, Marquis de Custine, que guía al fantasma, el narrador, a través de la historia de Rusia. Este francés escribió en 1839 unos escandalosos papeles sobre la Rusia Zarista que le proporcionaban el trasfondo necesario para dicha tarea. La película se sirve de la actitud de este personaje para mostrarnos cuan desconocida es la cultura rusa para gran parte de los europeos. El Marqués, por ejemplo, explica como los rusos dejaron a un lado las grandes tradiciones culturales europeas para encerrarse en sí mismos y crear su propia cultura, aislados de quienes les rodeaban.

En última instancia, Sokurov sugiere una reformulación de Europa, planteando una reflexión sobre la situación actual de la Eurozona, en donde se han alcanzado altos niveles de fraternalismo y pertenencia debido, principalmente, al rechazo de las políticas americanas, tanto de Europa, como de Rusia. Russian Ark se presenta transgresora tanto en forma como en contenido.

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viernes, 22 de mayo de 2015

Recomendaciones de cine: el Color y el sin color


RECOMENDACIONES

  1. Dreams (1990). A través de ocho diferentes fragmentos, Kurosawa relata parte de sus sueños más recurrentes en una película onírica y muy poco comercial. Para muchos, difícil de digerir, pero estética y conceptualmente bella e innovadora.
dreams kurosawa

  1. El Mago de Oz (1939). Una de las primeras grandes obras a todo color de la historia del cine. En la película (en blanco y negro), un tornado en Kansas transporta a Dorothy a la tierra de Oz, en donde se emplea el Technicolor para representar el mundo fantástico en el que la protagonista (Judy Garland) y su perro aterrizan.
El Mago de Oz

  1. Rashomon (1950). Una de las obras maestras del japonés Akira Kurosawa, creador en esta película de lo que se denominó más tarde “efecto Rashomon”. La historia es contada a través de tres versiones de los protagonistas; una mujer asesinada que habla a través de su espíritu, un testigo y el presunto asesino. Magnífico Toshiro Mifune en el papel protagonista.
rashomon


  1. Raging Bull (1980). Martin Scorsese elige el blanco y negro una vez llegados los años 80 para colocar a Robert de Niro en el papel del famoso boxeador Jake LaMotta, tras adaptar sus memorias. De Niro, que venía de rodar Taxi Driver y The Godfather Part II en los 70, borda una actuación que le mantiene en lo más alto.
raging bull


  1. The Artist (2011). Michel Hazanavicius decidió dirigir su homenaje particular al cine mudo y en blanco y negro del primer tercio del siglo XX. Nominada a diez Óscar, ganço cinco, incluyendo el de mejor actor para Jean Dujardin, quien juega el papel protagonista de un actor de cine clásico cuya carrera decae al finalizar la era del cine mudo.
the artist 


  1. Sin City (2005). Tarantino, Rodríguez y Frank Miller adaptan una estética inusual al mundo del cine. El blanco y el negro (puros en muchas ocasiones) sirven para construir una historia visual a base de fuertes contrastes que acentúan el dramatismo y el impacto de los acontecimientos.


sin city

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viernes, 8 de mayo de 2015

Recomendaciones de cine: realismo mágico

RECOMENDACIONES de cine: Realismo mágico

Hablar de realismo mágico en la literatura siempre acarrea discusiones sobre qué es o no realismo mágico. Un género complicado per se; es más complicado si cabe en el cine. Hay quien está de acuerdo en que no puede crearse realismo mágico en el cine, que es un género propio de la literatura, no obstante ha habido ciertos filmes que han intentado con mayor o menor éxito aproximarse a este género o a alguna de sus características. Aquí alguna película con tintes mágico realistas que, independientemente de esto, merecen mucho la pena. En especial, Being John Malcovich creo que se aporxima bastante al concepto desarrollado en Latinoamérica por escritores como Miguel Ángel Asturias o Gabriel García Márquez, y que ahora ya se puede ver en otras partes del mundo como el Tibet (Tashi Dawa), Canadá (Yann Martel) o Nigeria (Ben Okri).
  1. Time of the Gypsies (1988) Cuenta la historia de un chico rumano, Perhan, que posee poderes psicoquinéticos, y su transición desde su juventud en un pequeño pueblo de Yugoslavia al mundo criminal de Milán. Una de las grandes obras de Kusturica y filmada en Sarajevo y Milán.


Time of the Gypsies

2.       Las Aventuras del Barón Munchausen (1988) El maestro del cine Terry Gilliam nos cuenta las aventuras de Munchausen cuyo objetivo es salvar una ciudad de su derrota. En sus viajes llega a la luna, es tragado por un gigante monstruo marino y baila con Venus entre otras muchas aventuras, improbables, o quizá no.

Las Aventuras del Barón Munchausen

3.       Big Fish (2003) Adaptada por Tim Burton de la novela homónima del escritor Daniel Wallace. Esta película narra la historia de un hombre moribundo en su lecho de muerte a cuyo lado, su hijo, escucha las maravillosas y poco creíbles historias de su juventud, representada por Ewan McGregor.

Big Fish

4.       Being John Malcovich (1999) Categorizada muchas veces dentro del género de la fantasía, esta película es mucho más. Craig Schwartz encuentra una puerta que lleva directamente a la mente de John Malkovich, que realiza una representación ficcional de sí mismo en este filme de Spike Jonze.

Being John Malcovich


5.       Like Water For Chocolate (1992) Una adaptación de la novela mágico realista con el mismo nombre y escrita por la mexicana Laura Esquivel en 1989). Tita y Pedro se enamoran, pero la tradición familiar, defendida a ultranza por la madre de ésta, no permite el matrimonio de los enamorados por ser Tita la menor de las hijas, la cual ha de quedar soltera según las contumbres.

Like Water For Chocolate

6.       Shadow Kill (2002) Un hombre cuyo trabajo consiste en ejecutar a prisioneros condenados a muerte se cuestiona las implicaciones morales de su trabajo después de ejecutar a un hombre inocente. La película se desarrolla en los últimos días de la ocupación inglesa de la India. Una película que cerciora la gran calidad del cine hindú, y que dice mucho del proceso de descolonización de un país.

Shadow Kill

Se han intentado varias adaptaciones de los relatos de García Márquez aunque sin éxito, al menos en cuanto al intentar transferir las propiedades del realismo mágico a la gran pantalla. A día de hoy me ha sido imposible experimentar un verdadero realismo mágico en ninguna película, así que no puedo dejar de recomendar leer alguna novela de este género para entender qué es realmente el realismo mágico. Se me ocurre, por ejemplo, la inolvidable y ya clásica Cien años de soledad, pero también Pedro Páramo, de Juan Rulfo. En cuanto a Haruki Murakami, tengo mis serias dudas sobre colocarlo en este género. Esto no significa que las categorías sean relevantes, siempre nos esforzamos por clasificar, supongo que buscan el significado de las cosas por sus diferencias.

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martes, 5 de mayo de 2015

Proyecto Lullius, un filme sobre el místico Ramón Llull

A veces, esto del mundo del cinematógrafo trae buenas noticias para los amantes del arte. Cuando nos bombardean las carteleras de Hollywood con frasecillas insulsas destinadas a hacer la gracia y explosiones rimbombantes, parece que todavía queda un hueco para aquellos que pretenden hacer las cosas de otra manera. Como el Proyecto Lullius, una iniciativa que busca financiación a través de una plataforma de crowfunding para narrar una historia afincada en la convulsa época del fin de las Cruzadas, cuyo personaje principal es Ramón Llull, aquel sabio y místico que dio una vuelta de tuerca a su vida sin parangón.



Así hemos visto A Esmorga en los cines gallegos juntar a más espectadores que estas grandes superproducciones, a pesar de que la Academia del Cine español no ha sabido apreciar y recompensar la calidad de esta película en los Goya 2015, habiendo concedido tan dudosos honores a superproducciones de las grandes aglomeraciones mediáticas españolas (no mencionaré aquí los títulos de estas películas, pues todos conocemos la infamia). El mercado es el mercado, ¿no?


Pues así con todo, diversas iniciativas de cine independiente se desarrollan mientras dormimos y, sobre todo, en el primer café de por la mañana. Esta, en particular, pretende grabar el primer filme sobre Ramón Llull, un personaje muy conocido pero poco tratado por el mundo del cine o la literatura. En este proyecto se involucran profesionales de diferentes ámbitos y varias asociaciones, museos y ayuntamientos de la región de Aragón, en donde poseen varias localizaciones para el filme, como castillos o monasterios, a vísperas de incorporar nuevas localizaciones y recursos.



El Crowfunding ha traído la posibilidad de que proyectos de calidad que no verían la luz de otra manera, tengan una oportunidad si la sociedad lo desea. Un cine de calidad e independiente de los campos económico y político, arte, es posible.

Scott Hansen se encuentra como director del filme, un profesional estadounidense con varias películas a su espalda ya. Por otra parte, existe otro director dedicado exclusivamente al cuidado de los actores, para dirigirlos en la interpretación, es Fernando Merinero, un director conocido en España por filmes como El viaje de Penélope o Las hueyas de Dylan. Director controvertido y polémico donde los haya. Mikel Antonio Flores como primer asistente de dirección, actualmente rodando The Undertow, filme del cual él mismo ha escrito el guión. Elenco de lujo para un proyecto que se filmará seguramente al terminar el verano de este mismo año, en el que podremos ver, o sentir, parte de la historia de nuestro país. Ramon Llull vivió entre los años 1232 y 1315 y fue escritor, teólo, misionero, filósofo y un hombre muy próximo a la orden de los franciscanos y, entre otras cosas, inventor de la rosa de los vientos.

Nos queda pues esperar y desear suerte a este proyecto que viene a confluir en un momento en que el cine necesita CINE más que nunca.



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jueves, 30 de abril de 2015

Recomendaciones de cine: terror I

RECOMENDACIONES de cine: Terror I

Películas que inevitablemente me vienen a la mente cuando pienso en la historia del cine de terror.

  1. Repulsión (1965). Dirigida por Roman Polanski y con unos intérpretes de lujo: Ian Hendry, John Frase y Catherine Deneuve. La primera película de una trilogía de Polanski que cuenta cómo una mujer revive traumas pasados y experimenta alucinaciones tras ser dejada sola en casa por su hermana, que se ha marchado de vacaciones a Italia. Terror psicológico brillantemente compuesto.
Repulsión (1965)


  1. Dead of Night (1945). Un hombre llega a una cabaña aislada en la que se está llevando a cabo una fiesta entre amigos. El hombre asegura que ha soñado con los asistentes pero que no los conoce. Entonces los allí asistentes comienzan a contar historias de sucesos extraños que han vivido, como el de un ventrílocuo poseído por su muñeco. El final consta de una vuelta de tuerca formidable e inesperada.
Dead of Night (1945)
  1. Nosferatu (1920). Basada en Dracula de Bram Stoker y dirigida por Murnau es una de las películas más representativas del expresionismo alemán y una obra maestras del cine de terror. Se trata de una adaptación de Dracula, pues el director no logró conseguir los derechos de la novela y tuvo que realizar cambios. De hecho los herederos de Stoker consiguieron que la justicia ordenase la destrucción de todas las copias, pero una sobrevivió para que podamos disfrutarla.

  1. Nosferatu (1920)
    The Evil Dead (1981). La historia gira en torno al hallazgo del Necronomicón, el libro de los muertos, por un grupo de jóvenes que se han ido a pasar unos días a una cabaña en el bosque. En el sótano encuentran un aparato de grabación que había sido empleando por el arqueólogo que habitaba la cabaña. Al iniciar su reproducción, comienza a citar párrafos del libro que despiertan a los seres dormidos del bosque.
The Evil Dead (1981)

  1. El Proyecto de la Bruja de Blair (1999). Dirigida por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez y promocionada de manera excepcional. Tres estudiantes de cine desaparecen en un bosque de Maryland tras internarse enel mismo para rodar un documental sobre una leyenda local conocida como la Bruja de Blair. La película se compone de las grabaciones recuperadas del equipo de estos tres jóvenes, que no volvieron a aparecer.

El Proyecto de la Bruja de Blair (1999)

  1. Ju-on: The Grudge (2002). Es la tercera parte de una trilogía cuyas dos primeras películas salieron directamente a la venta, sin pasar por la gran pantalla. Dirigida por Takashi Shimizu, narra cómo un hombre asesina a su familia, recibiendo una maldición por parte de sus víctimas. Cuandoesta es consumida, la casa queda también maldita, afectando a sus futuros inquilinos.

Ju-on: The Grudge (2002)
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Una breve historia del cine de terror

El cine, en sus mismos comienzos, se puso rápidamente manos a la obra a adaptar grandes clásicos de la literatura gótica, creando así las primeras películas de terror y fundando un género cinematográfico. Esa tradición de historias góticas en el cine disfrutó de un cruce de géneros, con la acción, la fantasía o la ciencia ficción, que originaron muy diversas películas tras un largo proceso de transformación y maravillaron a todo tipo de públicos. Les presentamos al cine de terror.

Nosferatu 1922
Nosferatu 1922

De entre el conjunto de emociones que experimenta el ser humano, el miedo es posiblemente la más antigua de éstas. El pavor y horror que suscita lo desconocido nos atrae de la misma manera que nos repulsa, de la misma manera que nos tapamos los ojos cuando sabemos que algo terrible va a ocurrir en una película para, acto seguido, dejar una ventanilla entre los dedos a través de la cual podamos ver eso que tememos. Desde que el hombre ha empezado a contar historias se han creado todo tipo de personajes, humanos o no, asociados a todo ese tipo de fenómenos incomprensibles: vampiros, fantasmas, monstruos o el mal encarnado en el propio ser humano. La literatura comenzó a manifestar una primera oleada de historias de terror en el siglo XVIII, con el gótico inglés de la mano de Clara Reeve o Ann Radcliffe, que no tardaría en inundar Europa de norte a Sur. Sí, incluso en España hubo una primera manifestación de este género gótico a principios del siglo XIX, en donde monasterios, iglesias, castillos moros y la propia Inquisición se convertían en objetos de espanto.

El cine no fue ajeno a este movimiento que todavía hoy en día goza de gran presencia, y éxito, en novelas y películas. Así, tras más de dos siglos de desarrollo de un género de terror claramente definido, éste se separó de la novela gótica y ambos siguieron su propio curso. Los primeros directores de aquel cine sin sonido y en blanco y negro supieron utilizar el cinematógrafo para causar espanto en los espectadores. Empleando la gran variedad de contrastes y juegos de luces y sombras, los primeros maestros del cine fueron capaces de recrear el segundo elemento característico de este género, el ambiente. Lugares místicos y misteriosos, cementerios, castillos, casas aisladas del mundo que habían servido a aquellos escritores de la novela gótica, pero también lugares nuevos más alejados del gótico y propios del género del terror. Hablamos de psiquiátricos, hoteles o de las mismas calles de la ciudad al caer la noche.
faust 1926 Murnau
Faust, 1926 Murnau
Aquellas novelas góticas y cuentos místicos y fantásticos dieron lugar a las primeras manifestaciones del cine de terror, con la corriente artística del expresionismo alemán como máximo responsable. Grandes clásicos del cine de terror fueron filmados en esta época, como The Golem (1915) de Paul Wegener, The Gabinet of Dr. Caligari (1920) de Robert Wiene o el más que conocido Nosferatu (1922) de Murnau. Así, los primeros protagonistas de estas películas eran monstruos, como el Frankenstein de Mary Shelley, vampiros nacidos de las páginas de Bram Stoker o demonios recogidos en la obra de Goethe. Rápidamente el cine de terror se extendió por todo el mundo de la misma manera que había ocurrido con la novela gótica inglesa.

Ya en los Estados Unidos, con otro Hollywood muy diferente al de hoy, se dio vida al Fantasma de la Ópera, al Jorobado de Notre Dame o al Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Dentro de las innumerables películas de esta época encontramos Dracula (1931), The Ghoul (1933) o The Werewolf of London (1935). El mismo director de Dracula movido por su gran éxito, Tod Browning, filmó justo después la controvertida Freaks (1931), que fue completamente rechazada por el público tras poner en pantalla a personas deformes, enanos, jorobados y mutilados, que solo venían a mostrar la intolerancia de la sociedad de aquellos años. Fue en la década de 1970, con una sociedad más avanzada, cuando la película vio su definitivo éxito tras ser considerada una de las grandes obras maestras del cine.
dracula 1931
Dracula 1931
Los 50 introdujeron un nuevo tipo de horror, aquel originado por la tensión de la Guerra Fría en la sociedad, y los 60 supusieron el comienzo de adaptación de los relatos de Edgar Allan Poe, como The Pit and the Pendulum o The Fall of the House of Usher. También es aquí cuando Hitchcock filma parte de sus mayores éxitos, como Psycho o Birds y la época que marcó un antes y un después del cine de terror: se filma en 1968 Night of the Living Dead. En este momento sobrevino un cambio de gran importancia para la industria del cine, que vio en las películas de terror una mina de incalculable valor tras los grandes éxitos de taquilla de la década anterior. En 1970 el cine de terror se tornará más visceral, sangriento y violento, tras influenciarse también por películas del cine de acción y de ciencia ficción que también están teniendo éxito. Recordemos que a finales de esta década se filman Alien y Star Wars. Lejos quedan las pausadas y artísticas películas del expresionismo alemán y los primeros y brillantes comienzos de este género. Hollywood, con toda su maquinaria, plaga las pantallas de zombies, vampiros y otros monstruos, sobre todo aquellos en forma de psicópatas que permitían todo un carnaval de sangre, llevado a cotas muy elevadas en la serie Saw, ya en el siglo XXI.
Alien 1979
Alien 1979
Por último, se produce una recuperación sintomática de aquellos símbolos ya legendarios de la literatura gótica y del primer cine de terror. Así, se filman de nuevo películas cuyos protagonistas son de nuevo el conde Drácula, hombres lobo, brujas, demonios o fantasma; Underworld (2003), Van Helsing (2004), Day Watch (2006) o Dracula Untold (2014). Pero no es ya el terror el que domina estas producciones, no buscan horrorizar y perturbar al espectador, pues el género de acción y fantasía se han apoderado de los misterios de bosques oscuros, de los silencios de los castillos y de nuestras pesadillas. Quizá ahora, como en otras muchas ocasiones, haya que mirar hacia oriente, hacia Japón y la nueva ola de cine de terror nipón.

Queridos lectores, por último unas recomendaciones de cine de terror para este fin de semana.
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lunes, 2 de marzo de 2015

Cuando lo mágico se convierte en real, o no.

En el cine, se han adaptado muchas historias provenientes de la literatura. También así se han exportado géneros literarios, de los cuales el realismo mágico ha sido poco tratado y quizá, con poca fortuna debido a la complejidad formal que requiere su plasmación en el cinematógrafo. Así, de los pocos directores que se han aventurado con este género tan vinculado al mundo actual, menos son todavía los que han representado con éxito las características de este género. Cine y literatura han tenido una estrecha relación desde el nacimiento del primero.



No solamente el cine ha bebido de la adaptación de grandes clásicos de la literatura, y que todavía a día de hoy se sigue nutriendo, sino que también ha tomado formas y contenidos para contar sus historias. Así, tanto en literatura como en cine, podemos encontrarnos historias de terror, de aventura, de intriga, de fantasía o de amor. Un género literario poco conocido por el gran público, complicado de definir, ha sido también objeto de adaptación y asimilación por parte del cine en los últimos tiempos, pues es un género “joven”: hablamos del realismo mágico. Sin duda, muchos lectores conocerán esa película estrenada en noviembre de 2012 y dirigida por Ang Lee titulada La Vida de Pi, esa otra película de Henning Carlsen, Memoria de mis putas tristes (2011), Big Fish (2003) o el archiconocido filme de Terry Gilliam Las Aventuras del Barón Munchausen (1988). Las dos primeras son adaptaciones de los escritos homónimos de Yann Martel y Gabriel García Márquez (gracias Gabo), y la tercera bebe de las historias populares alemanas que hablaban sobre un noble que luchaba contra el Imperio Otomano.


Este realismo mágico que mencionaba anteriormente es lo que da conexión a estas tres películas, género en el que se afincan las novelas de las que nacen estas adaptaciones. ¿Pero cómo definir este género literario y también cinematográfico, qué es realismo mágico? Este género se constituye como una forma híbrida entre modernidad y tradición, memoria e historia, un lugar en los márgenes de la realidad que representa lo mágico y maravilloso de una manera racional, originando que la frontera entre lo que es real y lo que no, se diluya como un azucarillo en un café. El término fue primeramente acuñado para ser empleado en pintura y más adelante pasó a ser asociado este término a la literatura latinoamericana de escritores como Juan Rulfo, García Márquez, Miguel Ángel Asturias y muchos otros. Hoy en día el realismo mágico es un género utilizado en muchos otros países, por autores como Ben Okri (Nigeria), Salman Rushdie (La India) o Tashi Dawa (El Tibet). Esta fusión entre modernidad y tradición, lo real y lo que no lo es, resulta muy efectiva a la hora de facilitar la expresión cultural y la hibridación en países o regiones cuyas culturas se encuentran en procesos de emergencia o que presentan dificultades a la hora de ser escuchadas.


Adaptar este género al cine es toda una hazaña, pues es muy complicado evitar que el realismo mágico se torne realista cuando se filma, siendo también complejo y arriesgado categorizar películas dentro de este género. ¿Es un género exclusivamente efectivo en la lengua escrita? Quizá no sea así, pero lo cierto es que muy pocos directores han logrado plasmar en la gran pantalla esta fusión entre lo mágico y lo real, esa sensación de cotidianeidad que, de repente, se rompe para mostrarnos un mundo en el que quizá no creamos, o que , llegado a cierto punto, consideremos más real que la realidad misma. De esta forma, la mayor parte de las novelas y relatos de Gabriel García Márquez han sido adaptados al cine desde una postura realista, ante el problema formal que se origina cuando las imágenes cinematográficas pierden en gran medida la abstracción de la que es capaz la literatura. La genialidad en el mundo del cine no se ha declinado con frecuencia por este complicado género.


Las Aventuras del Barón Munchausen, aún inclinándose hacia el cine fantástico se acercan más al realismo mágico que La Vida de Pi u otras adaptaciones directas de novelas de este género. Dentro de estos genios del cinematógrafo podemos contar al serbio Emir Kusturica, con películas en su palmarés como Time of The Gypsies (1988) o Underground (1995). Esta última película contiene unas escenas brillantemente dirigidas, una música excepcional y un uso del realismo mágico que refleja una visión vanguardista del cine. En la misma línea podemos situar esa gran película de Apichatpong Weerasethakul titulada largamente Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives, cinta estrenada en el año 2010 y ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes de ese mismo año. Esta película Tailandesa habla de la modernización del país tocando el budismo, la reencarnación y el propio significado de la vida mientras busca unas raíces perdidas, saltando entre el género documental y el de ficción, buscando esa frontera, ese lugar en el que lo real y lo ficticio se entremezclan. Este lugar lo definía con maestría Ben Okri en su novela The Famished Road (1991), en donde existen tres lugares de importancia clave: el bosque en donde habitan mágicas criaturas, una carretera que trae el progreso y un tercer lugar que sirve de frontera para los dos anteriores, el bar de Madame Koto, un espacio de confluencia para el realismo Es quizá la dificultad de acercarse al verdadero realismo mágico, aquel que no intenta mutar en realista, la culpable de la escasez de obras de este género. Es complicado filmar este tipo de género y de categorizarlo y, posiblemente también, el acomodamiento a formas del cine ya establecidas y muy convencionales no ayuda. El realismo mágico es un género que nos exige una determinada posición de lectura, de producción y de visualización en el caso del cine 1. Time of the Gypsies (1988) Cuenta la historia de un chico rumano, Perhan, que posee poderes psicoquinéticos, y su transición desde su juventud en un pequeño pueblo de Yugoslavia al mundo criminal de Milán. Una de las grandes obras de Kusturica y filmada en Sarajevo y Milán.

2. Las Aventuras del Barón Munchausen (1988) El maestro del cine Terry Gilliam nos cuenta las aventuras de Munchausen cuyo objetivo es salvar una ciudad de su derrota. En sus viajes llega a la luna, es tragado por un gigante monstruo marino y baila con Venus entre otras muchas aventuras, improbables, o quizá no.

3. Big Fish (2003) Adaptada por Tim Burton de la novela homónima del escritor Daniel Wallace. Esta película narra la historia de un hombre moribundo en su lecho de muerte a cuyo lado, su hijo, escucha las maravillosas y poco creíbles historias de su juventud, representada por Ewan McGregor.

4. Being John Malcovich (1999) Categorizada muchas veces dentro del género de la fantasía, esta película es mucho más. Craig Schwartz encuentra una puerta que lleva directamente a la mente de John Malkovich, que realiza una representación ficcional de sí mismo en este filme de Spike Jonze.

5. Like Water For Chocolate (1992) Una adaptación de la novela mágico realista con el mismo nombre y escrita por la mexicana Laura Esquivel en 1989). Tita y Pedro se enamoran, pero la tradición familiar, defendida a ultranza por la madre de ésta, no permite el matrimonio de los enamorados por ser Tita la menor de las hijas, la cual ha de quedar soltera según las contumbres.

6. Shadow Kill (2002) Un hombre cuyo trabajo consiste en ejecutar a prisioneros condenados a muerte se cuestiona las implicaciones morales de su trabajo después de ejecutar a un hombre inocente. La película se desarrolla en los últimos días de la ocupación inglesa de la India. Una película que cerciora la gran calidad del cine hindú, y que dice mucho del proceso de descolonización de un país.

Este artículo puede leerse también en Noot Magazine, lugar en que lo publiqué originalmente.
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