jueves, 4 de junio de 2015

La Steadicam en el cine: Russian Ark

El brazo que mueve la cámara


ENTRADILLA: Acostumbrados a la sucesión rápida de información, a las escenas con docenas de cortes y saltos de planos, los espectadores del siglo XXI siguen maravillándose con esas escenas en las que la cámara sigue a los personajes sin pestañear; los planos secuencia. Una herramienta que destaca por encima de las demás en la filmación de estas escenas es la conocida Steadicam, protagonista en gran parte de la historia del cine y empleada por los más grandes directores.
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Seguramente, si uno menciona películas como The shining (El Resplandor, 1980), Goodfellas (1990) u Oldboy (2003), nos vengan a la mente tres escenas respectivas de cada una de esas tres películas; la escena del triciclo, la entrada al club Copacabana y Dae-Su luchando en el pasillo, respectivamente. Quizá no nos hayamos dado cuenta, pero estas escenas tan memorables de dichos filmes son planos secuencia. Este tipo de plano es una escena larga, muy dilatada en el tiempo, sin ningún corte de cámara que introduce al espectador dentro de la película y capta su atención, pues la cámara nos coge de la mano y nos lleva de paseo por el escenario.

goodfellas copacabana


Son diversos los directores amantes de los planos secuencia, como Scorsese, Hitchcock, Berlanga o Jacques Rivette. Sin embargo, es una técnica complicada, pues los actores y el equipo fílmico han de coordinarse para rodar una escena larga que no debe sufrir interrupciones. Éste ha de ser de toma única, y si algo sale mal hay que volver a empezar. Este tipo de escenas suelen estar rodadas con una Steadicam, una cámara sujeta mediante un arnés al operador que la maneja. Así, en The shining de Stanley Kubrick, el espectador se mimetiza con Garret Brown, el operador de Steadicam que sigue al niño montado en su triciclo a través de los pasillos del hotel, hasta culminar en una escena de horror clásico con la visualización de las dos gemelas al final del recorrido. En Goodfellas somos Larry McConkey, el operador al cargo de filmar la entrada de Ray Liotta y su acompañante en el Copacabana, circulando por diversos pasillos y estancias interiores del club, hasta terminar sentados en una mesa improvisada.

The Shinning triciclo
The Shinning (1980)
Especialmente en la película de Scorsese, vemos cómo se puede dividir la realidad en diferentes capas y momentos, cómo el ojo sigue un punto determinado alrededor del cual suceden muchas cosas, pero éstas quedan atrás en favor del objetivo del director. Son precisamente estas diferentes capas, el “tiempo real” de estas filmaciones o la idoneidad de este tipo de cámara para filmar el punto de vista subjetivo, las características que convierten a estas escenas en auténticos objetos de culto en el cine.

Durante muchos años, este tipo de escenas nos maravillaban por su duración y complejidad: el comienzo de Touch of Evil (1958)  de Orson Wells, el recorrido de Travolta y Jackson a través de los pasillos del apartamento en Pulp Fiction (1994), Rope (1948) de Hitchcock, Werckmeister Harmonies (2000) de Béla Tarr o Boogie Nights (1997) de Anderson, hasta que llegó Russian Ark (2002). Esta película dirigida por Alexander Sokurov está filmada  en una sola toma, por el operador de Streadicam Tilman Buttner, y tiene una duración de 96 minutos sin ningún tipo de corte.

Tillman Buttner con su Steadicam
Tillman Buttner con su Steadicam
Russian Ark está rodada íntegramente en el Hermitage Museum, el antiguo Palacio de Invierno de San Petersburgo. En ella, un narrador sin nombre vaga por los rincones del palacio, a través de cuyos ojos, la cámara de 35 kg sujetada por el arnés de Buttner, nos encontramos con diferentes personajes, ficticios y reales, a lo largo de 300 años de la historia de Rusia en una superposición de flashbacks sin precedentes. Así,  este narrador pone en nuestro conocimiento que murió en un accidente, y es acompañado por otro personaje, el Marquis de Custine, un viajero francés del siglo XIX que le guía por el lugar y que también ha sido llamado del mundo de los muertos. Estos dos personajes dialogan continuamente a lo largo de sus paseos por el palacio, interactuando a veces con otros personajes y llegando a romper la cuarta pared, para volverla a reconstruir.

Los planos secuencia han sido vistos por los directores como el efecto de máxima realidad, un flujo no interrumpido de eventos reales desarrollados dentro del propio contexto ficcional de la película. Sokurov maneja el tiempo a la perfección, preparando la ejecución de numerosos eventos que tienen lugar en el palacio, una producción teatral, una recepción diplomática, una orquesta o cientos de extras esperando el preciso momento en que Buttner llegue con su Steadicam.

Steadicam siguiendo al Marquis de Custine en Russian Ark (2002)
Steadicam siguiendo al Marquis de Custine en Russian Ark (2002)
Russian Ark revisa el contexto Europa-Rusia a través del francés, Marquis de Custine, que guía al fantasma, el narrador, a través de la historia de Rusia. Este francés escribió en 1839 unos escandalosos papeles sobre la Rusia Zarista que le proporcionaban el trasfondo necesario para dicha tarea. La película se sirve de la actitud de este personaje para mostrarnos cuan desconocida es la cultura rusa para gran parte de los europeos. El Marqués, por ejemplo, explica como los rusos dejaron a un lado las grandes tradiciones culturales europeas para encerrarse en sí mismos y crear su propia cultura, aislados de quienes les rodeaban.

En última instancia, Sokurov sugiere una reformulación de Europa, planteando una reflexión sobre la situación actual de la Eurozona, en donde se han alcanzado altos niveles de fraternalismo y pertenencia debido, principalmente, al rechazo de las políticas americanas, tanto de Europa, como de Rusia. Russian Ark se presenta transgresora tanto en forma como en contenido.

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