miércoles, 14 de octubre de 2015

Orlando, de Virginia Woolf; una muy breve impresión

Se podrían decir muchas cosas sobre esta novela de Virginia Woolf, Orlando, de la cual dicen es la más fácil de leer. Lamentablemente de momento no puedo comparar con otras de sus novelas pues es la primera que ha caído en mis manos, y no por causas del azar, sino por continuar con la búsqueda del realismo mágico cada vez más atrás en el tiempo. 

Recomiendo, ante todo, no leer la trasera del libro (en caso de tenerla), pues el resumen de la obra evita el placer del descubrimiento de los acontecimientos. No voy a hablar del argumento, pero sí me gustaría comentar, y siguiendo la línea de mi anterior artículo - de Cien Años de Soledad a un siglo de luz- , que accedí a esta novela siguiendo en cierto modo la lectura de Márquez de la generación perdida y de algunos modernistas, con la intención de llegar a comprender mejor el llamado realismo mágico. Dicha perspectiva literaria o técnica, por llamarlo así, tuvo gran éxito en Latinoamerica, sobre todo con el Boom, aunque no debemos restringir su cultivo a esta región del mundo. Así podemos encontrar importantes obras mágico realistas en regiones muy dispares como son Nigeria (Ben Okri), el Tibet (Tashi Dawa), Inglaterra (Salman Rushdie) y muchos otros lugares y escritores. En general, podríamos decir que se trata de una herramienta de expresión que permite hablar de una manera bastante eficaz de procesos de descolonización, entre otras cosas.

Pero no me entretendré en ese otro asunto, que es el realismo mágico por el mundo, al menos no aquí. Explicar qué es el realismo mágico no es tarea sencilla, incluso para los académicos, que todavía debaten entre sí sobre su misma existencia, o qué es y qué no es (ver Slemon 1986). En Orlando, publicado por Virginia Woolf en 1928, encuentro el claro ejemplo de la sensación causada por el realismo mágico, ese hecho completamente mágico y ficcional, que ni los personajes, ni el escritor, ni el mismo lector consideran como tal, sino que permiten que la obra fluya con sus significados, que es lo que definiría la diferencia entre fantasía y realismo mágico en Orlando. Porque al final, en mi caso, la búsqueda del realismo mágico se define como una persecución de sensaciones. Curiosamente, encuentro en esta novela un uso similar, y al mismo tiempo muy diferente, del realismo mágico al de aquellas otras que intentan enfrentar o mimetizar dos mundos diferentes. Ese enfrentamiento suele producirse entre el mundo cotidiano y tradicional y el progreso, se busca un lugar en el que poder presentar dos realidades diferentes (colonizado y colonizador)´, un espacio en el medio de dos mundos. En Orlando se presenta también un espacio en el centro, en este caso de la dualidad entre hombre y mujer.

Muchos críticos sostienen que no es posible hablar de realismo mágico en la obra de Virginia Woolf porque ese género literario fue creado más tarde. Pues parece que tienen antecedentes. No solamente nos encontramos con la dualidad sexual en la obra sino también con una rotura del marco temporal sin explicación dada ni necesitada. Lo mágico se convierte en real perdiendo cualquier vínculo con la fantasía.

La novela no solo sorprende por la forma, sino también por ser depósito de numerosas y brillantes críticas a la sociedad, por la maestría de la ironía y por transmitir tan humildemente las sensaciones y los pensamientos del protagonista.

orlando virginia woolf 1992

En la fotografía, Tilda Wilson interpretando a Orlando, en el filme producido por Sally Potter en 1992. Si bien he dado ciertas claves sobre la obra, espero haberlo hecho con el suficiente tiento como para no desbaratar sorpresas en la lectura.
Seguir leyendo